No es que la semana pasada fuera más dura de lo normal.
Tampoco que el tratamiento me estuviera sentando mal, ni siquiera que aunque me
empeñase en que sí , no estaba recuperado cuando viajé. Simplemente estaba
comenzando a pasar la malaria que ahora me tiene en la cama. Y la verdad que es
un alivio. Era consciente al venir tanto tiempo que tarde o temprano llegaría,
y aquí está.
A pesar del nombre
que tiene, la malaria no es más que un proceso febril que te tiene 3 días en la
cama con un tratamiento. Si es verdad
que si eres muy chico, si tienes otra enfermedad más grave o estás malnutrido
puede derivar en más, pero no es mi caso, aunque desgraciadamente sí el de
mucha gente aquí.
Tras un par de días
en que creía que todo había pasado, pasé una noche de las que se recuerdan. Por
la mañana me acerqué al hospital de la misión, me hicieron el test y era
malaria. Ahora tres días descansando (que tampoco me vienen mal), tomando
pastillas y como unas castañuelas antes de que termines de leer ésto.
Me he sentido hasta
mal al entrar en el hospital, ver cómo la gente esperaba para cosas más serias
y a mí me han atendido tan rápido para esta tontería. Por otra parte es una
pena que me pierda mi primer entrenamiento como entrenador-jugador que preparé ayer con el equipo y posiblemente
la llegada del contenedor desde Sevilla, aunque al ritmo que voy seguramente
mañana ya estoy jugando con los niños otra vez.
Ahora ya que sí que ha pasado todo, me encuentro fenómeno y
con más ganas que nunca, por lo que no más
preocupaciones nunca mais. A
partir de ahora ya sólo queda seguir disfrutando.
Un abrazo.




















